Agua fría

El AGUA FRÍA, AGENTE DE SALUD

«Antes de tratar el tema enunciado vamos a estudiar la importancia del sistema nervioso y de la piel, considerados como órganos del cuerpo humano hacia los que se dirige la acción de mi Doctrina Térmica», con estas palabras Don Manuel Lezaeta Acharán, inicia el Capítulo XX de su obra La Medicina Natural al Alcance de Todos, el cual prosigue a continuación.

Sistema nervioso

El sistema nervioso no sólo es el órgano de la sensibilidad y del movimiento, sino que también es la fuerza que dirige toda la economía orgánica en los procesos de nutrición y eliminación. Si la sangre es el fluido vital, el sistema nervioso constituye la energía que mantiene el funcionamiento normal de la máquina humana. El sistema nervioso es para el cuerpo como el buen padre de familia que está pendiente de todas las necesidades, todo lo sabe, todo lo previene, todo lo ve, ordena, ayuda, repara y siempre está listo para la defensa contra los enemigos de la salud y la vida.

Del mismo modo, cuando hay algún peligro, el sistema nervioso instintivamente lo advierte y presenta la defensa adecuada. Si el proceso digestivo degenera en putrefacción intestinal, la defensa nerviosa expulsa lo malsano mediante diarreas. Si algún cuerpo extraño penetra por la boca o nariz, para expulsarlos, se excitan los nervios correspondientes produciendo tos, estornudos o vómitos. Si la sangre se carga de materias malsanas o humores corrompidos, la defensa nerviosa procura su expulsión mediante erupciones de la piel, llagas supurantes, postemas o chancros. El dolor es también una forma de defensa que debemos atender, buscando su causa sin sofocarlo con venenos que deprimen la energía nerviosa.

Es así como desde la actividad de la célula hasta el maravilloso funcionamiento de los aparatos respiratorio, digestivo y circulatorio, todo es obra del sistema nervioso, atento cada segundo a la satisfacción de las exigencias de la economía orgánica para mantener la salud y la vida.

Pero el sistema nervioso depende de la sangre que lo nutre y vivifica. Sangre pura es sinónimo de nervios sanos y la sangre impura debilita la vitalidad y la energía nerviosa. La sangre tóxica entorpece la actividad de los nervios, conduciendo a la parálisis y la muerte. Y, digámoslo una vez más, este es el peligro de todas las medicinas y drogas que paralizan las defensas naturales.

Sabemos que la sangre se elabora en el aparato digestivo, se purifica en los pulmones y a través de la piel y los riñones. También el hígado y el bazo son filtros de la sangre. Así pues, proteger la salud de nuestro sistema nervioso es un medio seguro para mantener la salud y alcanzar una larga vida.

Esto se consigue con buenas digestiones, respirando aire puro y, pasados los cuarenta años, activando cada día la eliminación cutánea con mi Lavado de la Sangre.

La piel

La piel humana posee millones de orificios llamados poros, a través de los cuales se absorben materias externas que sirven a la nutrición del organismo o, en caso de ser tóxicas, que la envenenan. La función absorbente de la piel le permite actuar como un tercer pulmón. Además de la función absorbente, los poros también sirven para eliminar, lo cual permite a la piel servir de tercer riñón. Por eso, es necesario mantener la superficie del cuerpo permanentemente ventilada a toda hora y en toda época del año. Las camisetas y otras prendas adheridas a la piel son perjudiciales porque sofocan la actividad de los poros.

Es indispensable que la circulación sanguínea en la piel sea buena a fin de asegurar sus funciones nutritiva y eliminadora. Para esto, existe en la piel una doble red de capilares sanguíneos y de terminaciones nerviosas, conectada con una organización similar en las mucosas al interior del cuerpo. Y para que la circulación sanguínea sea normal en todo el cuerpo, es necesario que haya un Equilibrio Térmico entre la piel y las mucosas. Como la circulación sanguínea es accionada por el sistema nervioso, para que sea la adecuada en todo el cuerpo, es necesario que los nervios de la piel y las mucosas se encuentren activos.

Los alimentos indigestos, al excitar prolongadamente los nervios de la mucosa intestinal provocan congestión sanguínea de las entrañas con la consecuente fiebre interna. Así, simultáneamente se debilita el flujo de sangre hacia la superficie del cuerpo, provocando un descenso en la temperatura de la piel y las extremidades. Podemos decir, entonces, que donde hay más sangre hay más calor, pues toda plétora sanguínea es resultado de mayor actividad nerviosa y ésta es la causa de la mayor temperatura porque aumenta la combustión orgánica.

Como lo explico en mi libro El iris de tus ojos revela tu salud, el disco iridal de todo enfermo siempre demuestra congestión variable en la zona digestiva y deficiente circulación sanguínea en su superficie y extremidades. De donde se desprende el Desequilibrio Térmico común a toda dolencia y la necesidad de recuperar el Equilibrio para recobrar la salud.

Así pues, además de las importantes funciones de tercer pulmón y tercer riñón, la piel, mediante su actividad, permite actuar sobre toda la economía del organismo, porque su red nerviosa está en conexión directa o indirecta con todos los órganos internos.

Es así como una congestión pulmonar o bronquial desaparece cuando se congestiona la superficie y las extremidades del cuerpo; lo mismo que cualquier otra inflamación interna. La congestión de la piel, por otro lado, también permite purificar la sangre gradas a la simple exhalación o transpiración cutánea. Es por esto que el sabio Priessnitz decía: «Las enfermedades se curan mejor por fuera que por dentro del cuerpo.» El éxito de los métodos de Kneipp, Rikli, Just y el Padre Tadeo se debe a que estaban destinados a activar el trabajo de la piel. Se comprende, pues, la razón del éxito de mi Doctrina Térmica, que se dirige a provocar fiebre curativa en la piel para sacar del organismo la fiebre destructiva de las entrañas a fin de alcanzar el Equilibrio Térmico

Cómo obtener Equilibrio Térmico

Para equilibrar las temperaturas del cuerpo es preciso despertar reacción nerviosa y circulatoria en el exterior y descongestionar su interior, lo cual se obtiene mediante las aplicaciones que siguen.

Para afiebrar la piel tenemos la reacción que produce el frío del aire y, mejor aún, del agua en forma de frotaciones, chorros, envolturas y compresas. La irritación nerviosa que despiertan las ortigaduras es todavía más enérgica. Finalmente, mi Lavado de la Sangre, con el choque de calor y frío sobre la piel, alternativamente atrae y rechaza la sangre del interior a la superficie del cuerpo, y viceversa.

Ahora bien, para descongestionar directamente las entrañas, además de las aplicaciones anotadas que llevan la sangre a la piel y extremidades, tenemos los baños genitales, de tronco, de asiento y de Just. Además, especialmente en enfermos incapacitados para moverse de su lecho, disponemos de los fajados y cataplasmas de lodo, siempre cuidando la reacción con la piel y pies calientes.

Finalmente, la dieta cruda de frutas, semillas de árboles y ensaladas son refrescantes.
Una vez obtenido el Equilibrio Térmico, el organismo normaliza sus funciones de nutrición y eliminación, vale decir, su salud integral, mediante la acción de su propia fuerza vital, que es la ley de la vida.

Sudor y reacción

Como hemos visto, la condición indispensable para que la piel realice adecuadamente sus vitales funciones de nutrición y eliminación es que la sangre circule activamente en ella.

Ahora, analizaremos otro aspecto de la actividad funcional de la piel que se manifiesta por sudoración o reacción térmica. Ambos fenómenos constituyen actividad nerviosa, determinante en la circulación de la sangre en la piel.

El sudor es el líquido secretado por las glándulas sudoríparas como resultado del estímulo del calor o de la impresión nerviosa. La reacción térmica, es el resultado de la actividad nerviosa y circulatoria provocada por el conflicto térmico del calor o frío sobre la piel. El sudor enfría la piel como consecuencia de la evaporación, en cambio, la reacción térmica, que es obtenida por el conflicto con el frío, la calienta.

Si bien el sudor puede ser benéfico para el organismo, porque se eliminan materias de desecho cuando es producido en la piel congestionada y con activo riego sanguíneo, generalmente es perjudicial, porque enfría la piel alejando de ella al torrente circulatorio por vasoconstricción de capilares. Así es como se produce el desequilibrio térmico, ya que la sangre que lleva el calor se dirige a congestionar la entrañas dejando la piel anémica.

En cambio, la reacción de calor producida por el conflicto térmico del frío del agua o del aire sobre la piel, favorece la exhalación cutánea de las impurezas contenidas en la sangre, mediante el trabajo de los poros que actúan en una piel caliente. La reacción atrae la sangre a la superficie del cuerpo por vaso dilatación.

La piel pálida y fría está incapacitada para purificar la sangre, como tercer riñón, debido a su deficiente circulación a través de los poros. En cambio, la congestión de la piel, característica de la reacción, por simple exhalación favorece expulsar de las impurezas de la sangre. Mientras que el sudor es efecto del calor, la reacción térmica favorable se obtiene, mediante la acción del frío del aire o del agua adecuadamente aplicada sobre la piel.

Atacando la piel con frío, la obligamos a defenderse con el calor de las entrañas que extrae la sangre para llevarla a la superficie del cuerpo por reacción nerviosa y circulatoria. Así se crea la «fiebre curativa» que favorece la circulación y purificación del fluido vital.

El calor sobre la piel provoca una reacción de frío una vez que deja de actuar. Es por esto que los baños calientes, debilitan el calor de la piel al aumentar la temperatura interior del cuerpo, provocando «fiebre destructiva». Los baños calientes o de vapor no son, por lo tanto, aconsejables. En cambio, recomiendo mi Lavado de la Sangre, en que el calor del vapor o del sol se combina con frecuentes abluciones de agua fría para provocar altern-adamente vasoconstricción y vaso dilatación de la red de capilares sanguíneos de la piel. Así se favorece la circulación de la sangre y su purificación a través de los poros.

Este bombeo de la sangre del interior hacia la superficie y de afuera hacia adentro del cuerpo, es el medio más eficaz para favorecer su circulación y purificación, por lo cual basta con la reacción después de cada ablución fría, aunque no se sude. Para conservar la reacción después de una ablución fría es preciso evitar la transpiración porque el sudor, al enfriar la piel, la descongestiona poniendo fin a la benéfica actividad circulatoria y purificadora de la sangre.

Para asegurar una buena reacción después de una ablución o chorro de agua fría, lo mismo que después de una envoltura húmeda o un baño cíe bajo vientre, se debe hacer un moderado ejercicio físico para evitar el sudor que destruiría los beneficios buscados. A fin de evitar el enfriamiento de la piel recomiendo que cuando se sude procedamos a lavar el sudor pasando rápidamente por todo el cuerpo una toalla mojada en agua fría, y vestirnos en seguida sin secar o volver a la cama.

Tengamos presente que el objetivo de las aplicaciones de agua fría no es enfriar la piel, sino calentarla mediante la reacción, la fiebre curativa ya mencionada.

El agua fría

Después del aire, el mejor nutriente y «medicamento» es el agua fría. El hombre puede vivir cuarenta o más días sin comer, pero no puede resistir mucho tiempo sin beber. Nuestro cuerpo en más de dos terceras partes es agua, de modo que al renovarse este líquido, se favorece la renovación orgánica.

Así como no todo aire es favorable para nuestro organismo, tampoco lo es cualquier agua. El agua de mar, cargada de substancias minerales corrosivas, intoxica, lo mismo que el agua detenida en un pantano, la cual llamamos «agua muerta»; en comparación con el «agua viva» de la vertiente, estero o río y especialmente la que, naciendo de la montaña, se despeña golpeándose en su camino, es la mejor agua para mantener la salud, pues en su elemento lleva disueltos aire, energías magnéticas, solares y eléctricas.

Estos elementos energéticos del agua son absorbidos por el organismo, principalmente en la boca, por cuyo motivo debemos bebería a pequeños sorbos, como masticándola, nunca de golpe porque puede producir trastornos en los pulmones y en el estómago por reacción nerviosa y térmica. Por sus propiedades absorbentes, la piel aprovecha, además de los elementos químicos del agua, sus energías en disolución. Por eso es tan importante no secar el cuerpo después de mojarse parcial o totalmente.

El agua más pura y al mismo tiempo vitalizada es la que contienen las frutas y verduras crudas. Es por esto que los crudívoros nunca sienten sed. Pero por ahora, vamos a hablar del agua aplicada exteriormente como medio para mantener y recuperar la salud.
Como agente externo el agua fría es estimulante de la fuerza vital porque, al colocar al organismo en conflicto térmico, lo obliga a desarrollar mayor actividad para defenderse del frío. Sabiamente aplicada, el agua fría estimula al organismo en su tendencia curativa.

El aire, el agua y la tierra son los elementos más a nuestro alcance como agentes vitales. Para servirse del agua no hace falta sino un depósito que la contenga y una toalla o la misma mano para aplicarla sobre la piel, siendo por tanto la «medicina» al alcance de todos. Por último, el agua debe actuar parcialmente sobre el cuerpo, porque la piel está hecha para estar en permanente contacto con el aire y la luz, no para ahogarse en el agua de la tina, piscina, río, mar o termal.

Cómo el agua fría conserva y restablece la salud

El campesino austriaco Vicente Priessnitz, es el hombre genial cuyo espíritu de observación descubrió las propiedades salutíferas del agua fría. Para Priessnitz todas las maneras de usar el agua se justifican con esta idea directriz: «Cuando se emplea agua fría, no es el frío el que cura, sino al contrario, es el calor producido por reacción contra el frío; el agente curativo es la misma Naturaleza.» El mecanismo de la curación se efectúa «eliminando» los residuos y «asimilando» nuevos elementos por medio del calor, o sea, activando el cambio orgánico.

Debidamente aplicada sobre la piel, el agua fría normaliza: 1. Porque despierta la actividad funcional del organismo; 2. Porque mediante la reacción térmica saca a la superficie la congestión de las entrañas, la fiebre destructiva; 3. Porque favorece la expulsión de las impurezas de la sangre por los poros.

Para simplificar, podemos decir que la reacción producida por una aplicación fría sobre la piel equivale al efecto de una ventosa que saca la congestión e impureza interna al exterior. Además, las respiraciones profundas después del baño favorecen el cambio orgánico.

El baño frío de inmersión total y violenta representa un peligro porque se produce una súbita congestión de los órganos internos, especialmente para los pulmones y el corazón. Para evitar esos inconvenientes, como regla general, toda aplicación de agua fría debe hacerse por líneas y rápidamente, mojando e) cuerpo por los pies en primer lugar, para ir ascendiendo hasta el cuello sin tocar la cabeza que se deja libre, salvo indicación contraria.

Como el principal efecto que se persigue con la aplicación de agua fría sobre la piel es la reacción de calor, que elimina la calentura y suciedad internas, es preciso que el baño sea corto, buscando en seguida la reacción con abrigo o ejercicio físico que favorezca la producción de calor, sin llegar a sudar, pues esto anularía el buen efecto de la reacción.

Mientras mayor calor acumule el cuerpo y más fría sea el agua, la reacción será más enérgica y duradera, lo que equivale a decir que los beneficios obtenidos serán superiores. Los mejores resultados de una aplicación de agua fría se obtienen reuniendo estas condiciones: 1. Que el cuerpo esté con el mayor calor posible, mejor sudando; 2. Que el agua sea lo más fría que se pueda, como la de un pozo; 3. Que la aplicación sea breve, de uno a cinco minutos máximo. Naturalmente en invierno se debe ser más estricto que en verano en la observación de estos preceptos.

Las señoras y jovencitas se abstendrán de estos baños tres días durante la menstruación para no perturbar ese proceso de por sí purificador.

El agua tibia o caliente no produce reacciones favorables y es sedativa o calmante. Mientras el agua fría activa el calor de la piel, el agua caliente produce reacción fría sobre ella y aumenta la fiebre interna.

Las aplicaciones de agua fría no limitan sus efectos a las funciones-de la piel, sino que repercuten profundamente por la reacción nerviosa que despiertan en todo el cuerpo. Cualquiera ha podido comprobar el poder estimulante del agua fría, cuando con unas gotas de ésta tiradas al rostro de una persona desmayada se logra que vuelva en sí. La impresión del frío sobre las terminaciones nerviosas de la piel produce una verdadera descarga  eléctrica en todo el organismo que, multiplicada, acelera las funciones vitales y, por esa vía, el cambio orgánico.

Al poder estimulante en la circulación sanguínea y de las eliminaciones que produce el agua fría bien aplicada, se agrega también un efecto calmante de la sobreexcitación del sistema nervioso y del corazón. Esto se comprueba cuando hay sueño intranquilo, bastando con una frotación de agua fría a todo el cuerpo para gozar de reposo agradable y reparador. De aquí que, contrariamente a lo que piensa la gente, a los enfermos del corazón el agua fría bien aplicada les resulta muy benéfica.

El beneficio obtenido por el agua fría aumenta al dejar el cuerpo sin secar, salvo los pliegues de la piel, pues el agua que queda le permite al organismo aprovechar los elementos energéticos mencionados. Por otra parte, el agua misma, combinación de hidrógeno y oxígeno, es descompuesta en sus elementos por la reacción eléctrica de la aplicación, se absorbe el oxígeno que va a aumentar la oxidación orgánica y se combina el hidrógeno con los productos del carbono expulsados del cuerpo.

El hielo al interior del cuerpo o aplicado prolongadamente sobre la piel es siempre nocivo y de efectos malsanos, porque paraliza la circulación sanguínea y nerviosa. Condenamos, pues, el uso de bolsas de hielo sobre el vientre, la cabeza o cualquier otra parte del cuerpo.

Reglas comunes a toda aplicación de agua fría al exterior del cuerpo

Para obtener resultados positivos para la Salud, mediante el Equilibrio Térmico, se deben observar las siguientes reglas:

1. El cuerpo debe estar en condiciones de reaccionar con el frío del agua. Para ello es necesario comprobar antes de la aplicación de agua fría, que la piel y los pies del sujeto estén calientes. Si están frío no puede hacerse dicha aplicación, sin antes calentarlos, mediante ejercicio físico, abrigo, ortigaduras, fricciones de trapo seco de lana, frotación con la mano, en posición al sol o al vapor y hasta con el uso de la bolsa de agua caliente. Por el contrario, si la piel denuncia fiebre al termómetro, las aplicaciones de agua fría prescritas en tales circunstancias serán siempre oportunas, Una sola excepción presenta esta regla: el baño de pies, que puede hacerse con los pies fríos, pero siempre observando las normas indicadas para dicho baño.

2. Debe obtenerse que el cuerpo reaccione con calor después de hecha la aplicación de agua fría. Las aplicaciones de agua fría no son para enfriar, sino para despertar la reacción de calor. Además de observar la regla anterior, hay que buscar la reacción con abrigos adecuados o ejercicios moderados como caminar, barrer, etc. Enfriamientos y resfriados sólo vendrán como consecuencia de contravenir esta regla.

3. Las aplicaciones de agua fría se harán con el estómago desocupado, o sea, después de hecha la digestión estomacal que demora tres horas, más o menos, cuando se ha ingerido alimento cocinado o conservado. Si sólo se ha comido fruta, ensalada o semilla, la digestión se hace en menos tiempo. Como única excepción a esta regla debe anotarse la faja húmeda, o compresa derivativa al vientre que puede hacerse, así como la cataplasma de lodo, inmediatamente después de comer.

4. Observar los plazos indicados en la duración de cada aplicación y ejecutar éstas con las modalidades determinadas y detalladas en esta obra.

Observaciones: Las mujeres suspenderán las aplicaciones durante tres días cuando haya menstruación. Pero pueden practicar el lodo en el vientre.

El agua fría puede aplicarse a sanos y enfermos desde el momento en que la criatura bota el ombligo, a los pocos días de nacido. En climas muy cálidos conviene enfriar el agua con un poco de hielo.

20141013_114628

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s