Doctrina Térmica

Screen Shot 2014-09-26 at 10.38.27 PMScreen Shot 2014-09-26 at 10.38.40 PM

Historia de Don Manuel Lezaeta y el P. Tadeo relatada por el mismo…

En el año de 1899 ingrese a la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile, pero me vi obligado a interrumpir mis estudios al caer víctima de sífilis.

Después de largos años de enormes gastos con todo tipo de especialistas, huyendo de mí mismo me fui a un pueblo en donde casualmente me topé con un monje capuchino que me dijo “¿Has venido a verme? Te espero en mi consulta porque estás muy enfermo” en la consulta le dije que de acuerdo con los análisis de laboratorio ya no tenía el microbio de la sífilis y que los médicos diagnosticaban neurastenia.

“Te equivocas tú y se equivocan los médicos, la enfermedad la tienes en la sangre”, me replicó el Padre.

Recibí la “receta” que prescribía paseos descalzo por el rocío del pasto al salir el sol, frotaciones y chorros de agua fría a distintas horas; envolturas húmedas de todo el cuerpo, alternando con vapores de cajón, excursiones con ascensión a cerros, etc. Aunque me parecía difícil que estas prácticas pudieran ayudarme a recuperar mi perdida de salud, me sometí a ellas con puntualidad y constancia.

Antes de quince días de tratamiento se me abrió un horizonte de felicidad y bienestar desconocido, pero al mismo tiempo apareció un abundante flujo uretral que los médicos me habían “curado” años antes, sofocando su expulsión del cuerpo y obligándolo a retener esas impurezas que me causaron inflamación prostática, estrechez de la uretra y hasta retención de la orina.

También tuve inflamación de los ganglios de las ingles, axilas y cuello, apareciendo además erupciones y llagas por todo mi cuerpo.

Con esas novedades volví a la consulta y le dije: “Me estoy pudriendo Padre, mire lo que me pasa”… Contestó: “Estás salvado, ahora vas a expulsar la enfermedad que los médicos te echaron en la sangre”.

Más de un año estuvo mi cuerpo eliminando pus por la uretra, llagas y postemas, sin ninguna otra complicación y sintiendo cada día una felicidad de vivir nunca antes conocida, misma que conservo hasta la fecha, a la edad de 77 años.

Ante la elocuencia de estos hechos, me di cuenta que las drogas eran incapaces de devolver la salud perdida y que ésta sólo podía mantenerse y recuperarse mediante la acción de los agentes vitales que ofrece la Naturaleza en el aire, la luz, el sol, el agua fría, la tierra, las frutas y vegetales crudos. Tomé entonces la resolución de dedicar mi vida entera al estudio, práctica y difusión de la verdad en cuanto a salud se refiere, la que providencialmente había llegado a conocer al margen de la medicina facultativa.

Durante nueve años seguí las sabias enseñanzas y prácticas del Padre Tadeo de Winsent. Cuando este sabio Capuchino alemán abandono Chile para irse a curar a los leprosos de Colombia. Me dediqué a estudiar las obras de sus maestros especialmente de Monseñor Sebastián Kneipp.»

Cómo Lezaeta concibe la Doctrina Térmica

La salvadora experiencia del sistema Kneipp me llevó al estudio de los otros grandes maestros. Sin embargo, no encontré en estos genios intuitivos la Doctrina Filosófica que explicara la recuperación de mi salud y reuniera sus puntos de vistas. En ese empeño felizmente conocí la Iridología. El estudio de numerosas obras sobre el tema me llevó a la conclusión de que no había nada aprovechable en el examen del Iris de los ojo si este se realizaba con criterio anatómico o patológico.

En cambio, la idea que se despertó en mí como fruto de mis observaciones y experiencias me llevó a formular mi Doctrina Térmica como base de la normalidad en el funcionamiento del cuerpo. Así, mi Doctrina Térmica pudo servir de piedra angular que fundamenta los diversos sistemas de quienes han dado vida al Naturismo Universal.

Como lo expongo en mi libro El Iris de tus Ojos revela tu Salud, mi Doctrina Térmica saca por primera vez el problema de la salud del trillado campo de la Patología y la Terapéutica colocándolo en el de la temperatura. Este nuevo concepto viene a dar fisonomía al naturismo sacándolo de la confusión y la anarquía.

La vida civilizada lleva al hombre al desequilibrio de las temperaturas de su cuerpo, afiebrando diariamente sus entrañas con la cocina y debilitando el calor de su piel con ropas y abrigos inadecuados. De aquí el origen de todo desarreglo funcional que se inicia con resfriados e indigestiones.

Según esto, los distintos sistemas naturistas de hidrópatas, fisiatras, trofólogos, nudistas, dietistas, vegetarianos, etc. Obtienen sus éxitos actuando sobre las temperaturas del cuerpo, pero en una forma rutinaria que conduce al curanderismo.

Mi Doctrina Térmica permite establecer la necesidad que existe en todo enfermo de afiebrar su piel y refrescar sus entrañas. Esta doble finalidad siempre debe realizarse para obtener la normalidad funcional del organismo, la Salud integral. Sólo varía la intensidad de las aplicaciones adecuadas cada caso, de acuerdo con las necesidades que se descubren en el iris y con las condiciones personales del sujeto.

Mi Doctrina Térmica complementa los aforismos conocidos como fundamentales en la Ciencia de la Salud. Así tenemos que “no hay enfermedades, sino enfermos”, o sea individuos faltos de salud por desequilibrio térmico del cuerpo en grado variable.

Además, “la Naturaleza es la que cura”, lo cual se logra restableciendo el Equilibrio Térmico del cuerpo.

Sin darse cuenta, toda la terapia Naturista ha justificado mi Doctrina Térmica, ya que su arma principal es el agua fría en el tratamiento de los enfermos. Lógicamente este elemento es incapaz de matar microbios, pero es indispensable para normalizar las temperaturas del cuerpo, siempre víctima de fiebre o calentura.

Una vez aceptada mi Doctrina Térmica, la higiene se reduce a mantener el cuerpo en Equilibrio Térmico mediante el cumplimiento de la Ley Natural y todo procedimiento curativo debe dirigirse a restablecer dicho equilibrio.

La Doctrina Térmica enseña al hombre a mantener o recuperar su salud mediante el equilibrio de las temperaturas internas y externa de su cuerpo. Esta Doctrina es una Ciencia de la Salud al margen de la Medicina convencional.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s