Día 13

Anillos de pureza…

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Usar estos anillos se ha convertido muy popular desde hace varios años en Estados Unidos. Conocidos también como anillos de castidad, originaron en la década de los ’90 cuando adolescentes cristianos de ese país, comenzaron a prometer abstinencia sexual. Jóvenes de ambos sexos los usan y usualmente va acompañado por el voto de mantenerse célibes hasta el matrimonio.

En Panamá, las estadísticas reflejan que cada día hay más adolescentes embarazadas, a tal punto que otra vez se debate la controversial Ley de Educación Sexual.

Sin embargo en Estados Unidos, los embarazos entre adolescentes según el último censo, reflejan una disminución de 8% comparado al año anterior.  Al investigar las causas todo apunta a que las adolescentes están siendo menos activas sexualmente.

¿Cuál parece ser la razón detrás de esta disminución en su actividad sexual?  Tanto el resurgimiento de principios, como programas televisivos que reflejan la dura realidad a la que se enfrentan al nacer sus hijos, han tenido incidencia en este cambio.

A continuación, Lezaeta expone otra poderosa razón para la abstinencia:

Dado que nuestro sistema nervioso es un agente transmisor de las energías vitales, cualquier desequilibrio de sus funciones afecta a la normalidad general del cuerpo provocando la enfermedad.

Es por esto que toda enfermedad supone un desarreglo nervioso.  Nuestra mente controla la actividad afectiva y ésta a la vez impresiona al sistema nervioso, así que es muy importante educar la fuerza mental hacia la calma y el dominio de nuestros nervios.

Bien sabemos que un susto, una alegría producen desarreglos en la digestión.  La vida emocional y los excesos sexuales debilitan al sistema nervioso y arruinan la digestión, convirtiéndose en grave causa de falta de salud.

La vida tranquila, sin ambiciones desproporcionadas y libre de preocupaciones intensas es condición indispensable para una buena salud.  Sabemos que el odio, el orgullo y la envidia envenenan la sangre y que la ira afecta las funciones del estomago y del hígado, afirma Lezaeta.

La duración de la vida depende en gran parte de saber guardar la castidad en la juventud, pues son esas reservas vitales las que nos permitirán afrontar con éxito las crisis de la edad madura y la decadencia de la vejez.