Día 6

Nuestro cuerpo siempre actúa en defensa de nuestra vida… ¡cuidémoslo!

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Creo que todos podemos comprender que nos enfermamos cuando el cuerpo está fuera de balance, a veces a causa de nuestros excesos y otras a causa de elementos externos que arremeten contra nosotros. Entiéndase abuso, injusticia, inequidad social, ambientes nocivos, fuentes de agua y comida contaminadas, etc…

Sin embargo, muchas veces no sabemos escoger los alimentos adecuados a nuestras necesidades, ni buscar su mejor calidad, la cual sería orgánica (sin pesticidas), ni calcular la cantidad apropiada. Y ésta ignorancia se convierte en la causa principal de nuestras dolencias.

Entonces debido al dolor y sufrimiento que nos causan, nos vemos obligados a enmendar rumbos. El dolor lejos de ser malo, explica Lezaeta, representa una reacción defensiva del organismo, que procura expulsar las impurezas que le perjudican, y que siempre se adquieren por nutrición no natural.

Lo siguiente va a sonar demasiado sencillo más no por eso menos cierto, la nutrición inadecuada rebaja nuestra energía vital y origina las diversas anormalidades que se clasifican como enfermedades. Esto debido a que exige un excesivo y prolongado trabajo del aparato digestivo, causando fiebre interna y, por esa vía, producción de sangre impura.

Mientras mayor es la congestión en nuestras entrañas, más deficiente es la circulación de la sangre en la piel, las extremidades y el cerebro. Este desequilibrio térmico caracteriza a todo estado de alteración de la salud, concluye Lezaeta.

En nuestra agitada vida de hoy, solemos estar tan ocupados y preocuparnos por tantas cosas al punto de dejar la alimentación y el momento de la comida como algo para lo cual solo tenemos 15 minutos a lo sumo, así que a comer rápido lo que sea… ¿cómo llegamos a este punto?

Quizás por eso en 1986 el italiano Carlo Petrini, en protesta, da inicio en Europa al movimiento de ‘Slow Food‘, comida lenta, como alternativa a la comida rápida, con el propósito de fomentar la agricultura sustentable y la promoción de los agricultores y negocios locales. Combina el placer de comer bien y el conocimiento, por la salvaguarda de las tradiciones gastronómicas regionales, con sus productos y métodos de cultivación originales.

El movimiento ‘lento’ es una corriente cultural que propone tomar el control del tiempo, más que someterse a su tiranía, dando prioridad a las actividades que redundan en el desarrollo de las personas, encontrando un equilibrio entre la utilización de la tecnología orientada al ahorro del tiempo y, el derecho a tomarse el tiempo para disfrutar el sentarse a comer buena comida tranquilamente, ya sea con la familia, con amigos o solo.

Los ponentes de este movimiento sostienen que las cosas más importantes de la vida no deberían acelerarse, y promueven el entendimiento de la comida como placer, toma de conciencia y responsabilidad.

Hoy en día Slow Food, es una organización ecogastronómica, que promueve una “nueva gastronomía” entendida como expresión de la identidad y la cultura de cada región. Teniendo en cuenta el equilibrio con el ecosistema, la defensa de la biodiversidad alimentaria y el compromiso ético con los productores. Presente en 150 países a cuyos miembros los une el placer por la comida natural, el compromiso con su comunidad y el medio ambiente.

Bueno regresando al equilibrio térmico del cuerpo y las dolencias, Lezaeta determina que en las afecciones agudas, la fiebre, cuyo origen siempre está en el interior del vientre, se propaga a todo el organismo, manifestando una reacción saludable de las defensas naturales que procuran la purificación orgánica.

En cambio, la fiebre interna, que no sale a la superficie del cuerpo, es característica de todo enfermo crónico y revela insuficiente defensa del organismo, causando en nosotros desnutrición e intoxicación pues favorece las putrefacciones intestinales.

Mientras que la fiebre que sale a la superficie del cuerpo manifiesta reacción salvadora, la fiebre interna que enfría la piel y las extremidades denuncia deficiente actividad orgánica, es decir, debilitamiento de la energía vital del cuerpo.

Este proceso morboso de los órganos internos es siempre de naturaleza congestiva, dice Lezaeta. Y en la misma proporción en que aumenta la cantidad de sangre en el interior del cuerpo, disminuye la actividad circulatoria en la piel y las extremidades.

Pues como la sangre sigue a la temperatura, si refrescamos el interior del vientre generando calor en la piel, al mismo tiempo descongestionaremos los órganos enfermos y activaremos las funciones eliminadoras de la piel.

En otros términos, congestionando la piel mediante una reacción nerviosa y circulatoria despertada por el conflicto térmico con el agua helada, se descongestiona las mucosas que tapizan las cavidades internas del organismo.

Con el sistema térmico de Lezaeta se “refrigera el interior del vientre” a fin de evitar las putrefacciones intestinales. Como la digestión elabora la sangre y ésta realiza el cambio orgánico, reemplazando lo gastado con material nuevo y sano; para obtener una verdadera curación es necesario mejorar y normalizar previamente la digestión.

Es por esto que la alimentación natural a base de frutas crudas, semillas de árboles y ensaladas realiza la terapia más racional.

Más, como el organismo comprometido generalmente no tiene las energías para remover las acumulaciones de materias nocivas largamente retenidas, en esos casos se hace necesario estimular la naturaleza y secundar su obra purificadora por medio del conflicto térmico a que se somete a la piel mediante abluciones de agua helada.

Al normalizar la digestión se purifica la sangre enriqueciéndola con elementos vitalizados, que realizarán el cambio orgánico con expulsión de humores y tejidos enfermos, que serán reemplazados por material sano.

Las personas que por herencia poseen una constitución privilegiada y por tanto tienen una gran capacidad de trabajo en su aparato digestivo, pueden digerir con relativa facilidad ciertos alimentos que estómagos de inferior constitución sólo logran con enormes esfuerzos.

Esto explica que el desequilibrio térmico en el cuerpo como efecto del trabajo de la digestión varíe según la fuerza del estómago y los intestinos de cada persona.

Felizmente, nuestro cuerpo siempre actúa en defensa de su vida y de su normalidad funcional. Esta es la defensa orgánica, dirigida en todo momento por la fuerza vital que reside en el sistema nervioso… por eso el stress es tan letal, porque deprime y desgasta al sistema nervioso.

Régimen

6:00 Desayuno: fruta ácida. Piña
8:00 Baño de agua con hielo –
9:00 1 Melón entero picado
11:00 Merienda: guineos al gusto
12:30 Almuerzo: Ensalada de vegetales con aguacate – zanahoria, rábano, tomate hidropónico, cebolla morada, albahaca, cilantro, cebollina.
2:30 Merienda: 11 almendras o mås si lo desean.
4:00 Merienda: Sandia
6:30 Cena: Ensalada griega sencilla – pepino, tomate, cebolla morada, comino, oregano
8:00 Snack: dos tazas de papaya picada

Compresa de agua fría antes de dormir

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