Día 2

Comer frutas, vegetales, semillas y nueces es, justo y necesario para nuestro cuerpo…

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Los latinos somos buen diente, yo no escapo esta realidad pues disfruto la comida y sinceramente cuando siento hambre me gusta comer hasta sentirme satisfecha. Por esta razón siempre me ha resultado imposible hacer «dietas», pues éstas restringen las porciones y calorías.

Hace 10 años cuando hice los 40 días de crudo, la cual resultó siendo una experiencia maravillosa, al momento que mi cuerpo sentía hambre iba y comía frutas o vegetales hasta saciarme.

Al cabo de 25 días me di cuenta que cada vez necesitaba menos comida para estar satisfecha, y cada vez pasaba más tiempo sin sentir hambre, lo que me hizo comprender que cuando nuestro cuerpo recupera la salud, volviendo a tener normalidad funcional, necesita de menos alimentos, esto en parte imagino porque al darle una alimentación viva y fácil de digerir, la nutrición de mi cuerpo era óptima.

En otras palabras, como la comida que ingería realmente me estaba nutriendo, mi cuerpo no necesitaba pedirme más.

Digerir es convertir en el aparato digestivo los alimentos en sustancias asimilables por el organismo, según el diccionario de la Real Academia Española, y digestión es la acción y efecto de digerir.

Uno se alimenta de lo que digiere y no de lo que come, dice Lezaeta. Esta verdad es tan obvia que no necesita explicación, lo que requiere aclaración es ¿por qué no digerimos todo lo que comemos?

La respuesta está en las enzimas. Las enzimas son la fuerza vital de los alimentos y, precisamente estas enzimas vitales, son las que nos permiten digerir completamente lo que ingerimos, sin tener que depender de nuestras propias enzimas digestivas.

Los alimentos crudos retienen su integridad sin perder sus nutrientes o enzimas. En cambio, cocinar los alimentos destruye o altera estas enzimas vitales, lo que hace que los alimentos cocidos sean más difíciles de digerir y nutrir.

Por consiguiente, el alimento más nutritivo es el que se digiere más fácilmente, éste lo constituyen las frutas, las semillas de árboles, las ensaladas de hojas, raíces y germinados en su estado natural; y como éstos no imponen esfuerzo al aparato digestivo, pueden comerse a cada rato sin peligro de indigestión.

Sin digerir no asimilamos los alimentos, resulta lógica entonces la deducción de Lezaeta cuando afirma, que la digestión es la base del proceso vital y que, cuando es buena, asegura la salud, pues toda dolencia es efecto de malas digestiones, agudas o crónicas.

Explica que la razón por la cual muchos piensan que el alimento de la fruta es insuficiente es porque al poco rato de haberlo ingerido sienten nuevamente necesidad de alimentarse. A diferencia de cuando uno come un plato de carne o de frijoles, que deja «satisfecha» a la persona durante largas horas.

Esto pasa asegura, porque las frutas y semillas son digeridas y asimiladas sin esfuerzo. En cambio, un trozo de carne o un plato de frijoles obligan a un trabajo prolongado que hace que el individuo se sienta repleto durante las cuatro o más horas que dura la digestión, o, más bien, la «indigestión». Este proceso de “indigestión” es lo que lastimosamente se confunde con una alimentación “suficiente”.

A los que hayan decidido hacer su propio reto por el número de días equivalente a su edad les digo: ¡Ánimo! pues el segundo y tercer día son los más difíciles. Uno siente ganas de reposar y dormir a toda hora.

Esto se debe a que éste es el momento en que el cuerpo empieza a desintoxicarse, y a falta del estímulo de los tóxicos que abandonan el cuerpo y de los estimulantes usuales (café), ocurre una descompensación y sentimos falta de fuerzas.

Lezaeta aclara que esta depresión de fuerzas que se apodera de uno es un síntoma favorable, generalmente mal interpretado al comienzo de este régimen, y que erróneamente se atribuye a “debilitamiento”, cuando en realidad es el punto en el cual comienza la recuperación de la vitalidad orgánica.

Otra vez, al despertar baño de agua fria y enseguida de vuelta a la cama para recuperar el calor del cuerpo, como lo indica Lezaeta.

6:00 Desayuno: fruta ácida. Maracuyá – El agua es su principal componente y Contiene una alta cantidad de hidratos de carbono por lo que su valor calórico es muy elevado, quizás esta sea razón por la cual me dejó sintiéndome satisfecha por varias horas.

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¡Qué delicia! Fruta de la pasión de verdad. Aunque no lo crean es la primera vez que como una maracuyá, pues no se por qué razón siempre la consumía en chicha. Mastiqué las pepitas y todo, un poco ácida pero deliciosa, hasta que me hizo sonrojar, por fin entiendo por qué el nombre de ‘passion fruit’.

Cabe destacar su contenido de provitamina A, de vitamina C, y respecto a los minerales, su aporte de potasio, fósforo y magnesio.

8:30 Baño de agua con hielo – Es importante recordar que previamente debemos salir al sol por 15 minutos por los menos, pues el cuerpo debe estar caliente para poder reaccionar con el frío del agua.

Esto es para despertar una reacción nerviosa y circulatoria en el exterior del cuerpo y descongestionar el interior, con la finalidad de equilibrar las temperaturas del cuerpo. Pues la condición indispensable para que la piel realice adecuadamente sus vitales funciones de nutrición y eliminación es que la sangre circule activamente en ella.

Lezaeta ha denominado este baño como «Lavado de la Sangre», pues con el choque de calor y frío sobre la piel, alternativamente se atrae y rechaza la sangre del interior a la superficie del cuerpo, y viceversa.

9:00 Ensalada de papaya y dos guineos

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Una papaya mediana (276 gramos) es buena fuente de: vitamina C (168.08 mg), ácido fólico (102.12 mcg), fibra (4.69 g), vitamina A (131.10 mcg RAE), magnesio (57.96 mg), potasio (502.32 mg), cobre (0.12 mg) y ácido pantoténico (0.53 mg).

La fibra soluble que posee el guineo, además de captar agua, es capaz de disminuir y ralentizar la absorción de grasas y azúcares de los alimentos (índice glucémico), lo que contribuye a regular los niveles de colesterol y de glucosa en la sangre. Por esta razón el consumirla está asociada con disminuir el riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

11:00 Merienda: Sandía

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Dos buenas tajadas de sandía suplen a un vaso de agua, con el añadido placer de degustar una fruta refrescante, dulce y sabrosa.

Una taza de sandía es buena fuente de: vitamina C (12.31 mg), ácido pantoténico (0.34 mg), cobre (0.06 mg), biotin (1.52 mcg), potasio (170.24 mg), vitamina A (43.24 mcg RAE), vitamina B1 (0.05 mg), vitamina B6 (0.07 mg), magnesio (15.20 mg).

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1:00 Almuerzo: 1 melón entero picado

Los minerales que aporta el melón en mayor cantidad son el potasio, el magnesio y el calcio. Los melones reticulados se diferencian del resto en que son una fuente excelente de provitamina A (beta-caroteno), vitamina C e hidratos de carbono (principalmente sacarosa o sucrosa).

2:30 Merienda: once almendras

Las almendras reducen el colesterol LDL, reduciendo así nuestro riesgo de enfermedades coronarias.

Es un alimento que tiene un alto contenido de grasa pero ¿es bueno para nuestra salud, cómo es eso? No, no es un oxímoron, es la almendra.

Las almendras son ricas en grasas monoinsaturadas, el mismo tipo que grasas que promueven la salud como las del aceite de oliva, que se han asociado con reducir el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón.

4:30 Merienda: guineos al gusto

La particular mezcla de vitaminas, minerales, y carbohidratos bajos de glucemia que encontramos en el guineo, les ha hecho una fruta favorita entre los atletas de resistencia. Su fácil portabilidad, bajo costo, y gran sabor también ayudan a apoyar su popularidad en este exclusivo grupo.

Un estudio de 2012 de ciclistas de distancia encontró que comer la mitad de un guineo cada 15 minutos en una carrera de tres horas, era tan bueno en mantener los niveles de energía estables, como el beber una bebida deportiva con una cantidad equivalente en carbohidratos y minerales.

6:30 Cena: 2 mangos grandes picados

El mango contiene enzimas digestivas, lo cual ayuda al proceso digestivo y hace del mango un alimento adecuado para tratar la indigestión en gastrítis, úlcera de estómago, pancreatitis, hígado inflamado etc.

Compresa al acostarse

Es importante recordar poner sobre el vientre una compresa de agua fría antes de dormir, y dejar toda la noche.

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